jueves, 8 de octubre de 2009

Defender el cine ...

A veces en los momentos más insospechados vienen a la cabeza así de repente ciertas asociaciones de ideas que si te paras a analizarlas con un poco de calma y en detalle pueden derivar en conclusiones interesantes acerca de cualquier realidad cotidiana. Un ejemplo de esto que intento contar (otra cosa es que lo consiga) me sucedió el otro día en casa, viendo una película de la televisión pero en falso directo (es decir utilizando la opción "Time Shift" del disco duro multimedia que tengo conectado al televisor). Por motivos que no vienen al caso había usado esa opción al inicio de la película, y después me puse a verla, (con la gran ventaja de poder saltarme rápido los anuncios gracias al mando del disco multimedia que pasaba la grabación a toda velocidad cuando llegaban los dichosos cortes publicitarios). Todo el mundo sabe que una de las últimas costumbres de las televisiones es la de introducir un enorme corte publicitario justo cuando va a terminar una película, pero a buen seguro pocos se han detenido a medir la duración exacta de ese corte. Pues voy a aportar mi granito de arena para la causa, ya que con la grabación pude calcularlo el día de autos, y aún a sabiendas de que era una bestialidad, los resultados me dejaron atónito. El corte publicitario duró 14 minutos, y el metraje de película que quedaba por emitir era de 2 minutos y 45 segundos !!.
Supongo que muchos podrán adivinar lo que me vino a la mente en esos momentos y que no fue otra cosa que acordarme de esos acérrimos defensores del cine, que luchan incansablemente contra ese mal que amenaza con hacer desaparecer de la faz de la tierra el séptimo arte, y que no es otro que la piratería. Y me dije, si estos señores aman tanto el cine, ¿cómo es que jamás han alzado la voz contra la masacre que día tras día se perpetra en las televisiones en las emisiones de películas?, porque a nadie se le escapa que con un corte publicitario de 14 minutos, cuando tan solo faltan 3 de película, el ritmo, el climax, la intriga, el suspense etc ... se van a tomar vientos indefectiblemente. Porque a veces cuando acaba el corte hasta cuesta acordarse de que iba la escena cuando se reanuda. Y repito la pregunta, si tanto aman el cine estos señores, ¿cómo es que no protestan nunca por estas prácticas?.
Y ya no hablamos de la maravillosa costumbre de poner anuncios de futuras emisiones al tiempo que se emite la película, con enormes gráficos para que corten bien la mitad de la escena y con colores chillones y letras gigantes para que tus ojos se vayan al anuncio y la película ... al garete.