miércoles, 29 de septiembre de 2010

La huelga

29 de Septiembre, tema obligado del día, la huelga general. ¿Hacer huelga?. ¿No hacerla?. ¿Está justificada?. Pues no voy a entrar en ello oigan, tengo mi opinión formada al respecto pero no aporta nada al tema que quiero tratar, así que mejor les ahorro el escucharla.
Lo que sí me gustaría comentar es que estamos en el año 2010. Que todo el mundo tiene un teléfono móvil. Que la conexión a internet está extendida masivamente entre la población. Que tenemos canales y canales de televisión y montones de radios y de periódicos.
En definitiva, que estamos en la era de la información y las comunicaciones, que son prácticamente instantáneas. Cualquier suceso o evento tiene su reflejo a través de algún medio de comunicación casi al instante. Internet ha revolucionado la comunicación a nivel mundial, eso es indiscutible.
Comentado todo esto sólo me queda hacer una pregunta: ¿que narices pintan los piquetes "informativos" en una huelga general?. Claro que llamarlos informativos ya es de por sí una broma de mal gusto, porque todos sabemos que no lo son, que lo único que pretenden es la coacción (o sea justo lo mismo que denuncian de los empresarios) y el impedir a otros trabajadores que acudan a su puesto de trabajo. Por eso esos piquetes se centran en cortar el transporte público, y en la medida que pueden el privado también, porque así impiden a mayor número de personas acudir al trabajo y así hacen que el efecto de la huelga sea mayor. Para que luego los dirigentes sindicales, responsables máximos de dichos piquetes, se llenen la boca hablando de seguimientos masivos de la huelga y dando porcentajes altísimos de huelguistas. Y digo yo, ¿cuántos de esos huelguistas lo son realmente por convicción y no por coacción, miedo o temor? Ese es el dato que habría que buscar, porque ese sería el dato real del apoyo a la huelga y que reflejaría exactamente su impacto.
Pero seguimos anclados en el pasado más rancio por parte, entre otros, de los sindicatos de este país. No se dan cuenta que ya estamos en democracia, que ya no hay una dictadura, que los tiempos han cambiado y mucho. Siguen con los mismos discursos de siempre, y eso ya no encaja en la sociedad de hoy. Gracias a los sindicatos y a los sindicalistas se han conseguido todos los derechos de los que disfrutamos hoy en día los trabajadores. Y muchos de ellos conquistados a base de huelgas muchas veces muy duras y bajo condiciones muy difíciles. Y muchas veces abocados a llevar esas huelgas al campo de la confrontación física y los disturbios. Nadie niega eso, y nadie le quita valor a eso, todo lo contrario.
Pero eran otros tiempos señores. Seguir predicando esos métodos en la sociedad moderna del siglo XXI ya no se puede consentir. ¿Huelga? que la haga el que quiera hacerla, cada cual es libre de pensar y actuar como mejor crea. Pero al revés también. Si se es libre para poder hacer huelga, también se ha de ser libre para no hacerla. Lo contrario se llama dictadura.

martes, 21 de septiembre de 2010

¿Seguro que el problema es sólo la crisis?

Tal vez ustedes no estén muy al tanto del tema que voy a comentar, si viven en Galicia a buen seguro que sí, pero es bastante ilustrativo (creo) de como funcionan las cosas en la sociedad de hoy (por desgracia). Al grano. El tema puede resumirse en que en breve, las dos grandes cajas de Galicia (Caixanova y CaixaGalicia) van a fusionarse en una sola entidad. Como sucede en cualquier fusión de empresas esto provoca una serie de efectos colaterales. Hablando en plata, se van a cerrar montones de sucursales y se va a largar a la calle a montón de trabajadores, en concreto más de mil. Cierto es que se va a hacer a base de prejubilaciones, lo cual es mucho menos doloroso que si fueran despidos sin más, pero habrá a quien le venga bien la prejubilación y a quien le venga mal, y a parte de todo, habrá seguramente traslados de trabajadores, cosa que no suele ser plato de buen gusto para nadie.
Y ustedes dirán, pues oye, cuando hay un proceso de estas dimensiones no hay más remedio que aceptar como mal menor estos efectos colaterales, porque son inevitables, y al final la fusión va a traer unos beneficios mayores que los problemas momentáneos que va a originar y bla bla bla (como no soy político les ahorro a ustedes leer cuatrocientas lineas glorificando los pros y minimizando los contras).
Razón llevan al argumentar estas cosas, pero ¿que me dirán ustedes si les comento un pequeño detalle?, resulta que en este proceso se garantiza por ley (es decir avalado por la mismísima Xunta de Galicia), que los directivos de ambas entidades serán mantenidos en su puesto pase lo que pase, pese a quien pese, contra viento y marea, durante los tres años primeros siguientes a la fusión.
Olé sus "atributos" señores políticos. Los efectos colaterales que los sufran los currantes de a pie, que los trasladen, que los prejubilen, que les cierren sus centros de trabajo, es el peaje a pagar por mejorar. Pero a los señores directivos que cobran un pastizal impresionante, a esos pobrecitos que no les afecte en nada el proceso, a esos hay que garantizarles que durante tres años mínimo van a seguir mamando de la misma ubre. Así tendrán tiempo de buscarse otra vaca de la que nutrirse, o en su defecto, de rellenar bien sus calcetines de billetes por si pasado ese tiempo se van a la calle (tendrán que comprarse para ello unos cuantos pares nuevos, porque los que tienen estarán ya repletos).
Es curioso, resulta que con la fusión de dos entidades en una pues hay que reducir sucursales, oficinas etc. Lógico. Pero el número de directivos no es necesario reducirlo. El colmo de la desfachatez y la desvergüenza.
Nos mentan la crisis una y otra vez, pero al final la crisis siempre le da los guantazos a los mismos. Y cada vez las mismas caras están más moradas de recibir hostias y las mismas otras están más coloradas de levantar más y más bolsas repletas de monedas, y de reírse de los que chupan las hostias claro.