miércoles, 27 de octubre de 2010

¿Crisis? No para el Papa

Cabreado, indignado, mosqueado, malhumorado y dos millones más de adjetivos podría añadir, todos con la misma significación. La razón es muy sencilla, esta mañana mientras venía conduciendo camino del trabajo, he escuchado una noticia que luego he confirmado en la prensa digital: el coste de la visita del Papa a Galicia. Supongo que todos ustedes saben, y si no se lo digo yo, que el Papa va a venir a Galicia, en noviembre, como colofón a la celebración del año Xacobeo. No va a ser una visita muy larga, ni siquiera cubre una jornada laboral entera, pues va a estar sólo 7 horas en Santiago de Compostela. Lo que va a hacer, los actos en que va a participar, ni los conozco ni me importan. Los respeto y respeto a quienes quieran acudir a ellos y a quienes quieran participar en ellos. De igual manera que respeto que en un año Xacobeo se quiera contar con la presencia del Papa. Y de igual manera que entiendo que estas cosas cuestan un dinero, y que ese dinero hay que sacarlo de varios sitios, entre ellos del bolsillo de todos, o sea del gobierno autonómico, o sea la Xunta de Galicia. Lo que me saca de mis casillas es que esa cantidad ascienda a TRES MILLONES DE EUROS. Lo pongo en mayúsculas para que lo lean bien ustedes. Entiéndanlo como un grito de rabia y de asco.
Estamos inmersos en la mayor crisis de las últimas décadas, el paro está por las nubes, la gente llega a fin de mes cada vez de peor forma (los que logran llegar), y estos señores ¿se van a gastar ese dinero en la visita del Papa? Estos mismos señores que no se cansan de hablar de austeridad, de recortes de gastos, de contención de salarios, de recortes de salarios, se van a gastar esa millonada para que el hombre de la blanca túnica venga 7 horas a decir unas palabras, saludar un poco con la mano, comer su marisquito y hasta luego.
Sinceramente, que cambien esos tres millones de euros en billetes de 5 y los repartan a los indigentes de toda Galicia. Al menos eso no sería tirar el dinero.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Admiración y asco

Como todo el mundo sabe,(qué remedio con el bombardeo informativo que están haciendo), están sacando a los mineros atrapados bajo tierra allá en Atacama (Chile). De lo cual me alegro infinitamente. Es una auténtica proeza que puedan salir vivos tras más de dos meses atrapados a más de seiscientos metros de profundidad. Es una gesta, un logro de la humanidad, algo admirable. El ser capaces de aunar las tecnologías más punteras y los especialistas con más conocimiento del planeta, para lograr sacar vivos a esos 33 mineros, demuestra una vez más que cuando el ser humano usa su conocimiento para el bien puede conseguir cosas impensables. Cosas otrora llamadas milagros.
El problema es lo otro, la mierda que inexorablemente acaba acompañando, y empañando, cualquier logro del ser humano. ¿A qué me refiero? Muy sencillo. Estos 33 mineros quedaron allá atrapados y ahora se les está salvando la vida. Perfecto. Pero claro, se ha montado el correspondiente circo mediático alrededor, como no podía ser menos.
Es inevitable, la noticia es la noticia y hay que informar al mundo, y es bueno que se informe.
Lo malo viene cuando a raíz de eso salen los payasos a la pista del circo.
¿Cómo se puede entender que ahora les lluevan ofertas de todo tipo a esos 33 mineros?. Todos nos alegramos mucho de que hayan salido con vida, pero no seamos hipócritas por favor. ¿A qué viene regalarles un puñetero iPod a cada uno?, ¿a qué viene invitarles a ver un partido del real madrid o del manchester united?, ¿a qué vienen tantos y tantos regalos que se les están haciendo y se les harán en sucesivos días?. A la hipocresía. Disfrazándose de samaritanos y de buena gente lo que buscan todas esas empresas es la puñetera publicidad. ¿De verdad quieres regalarles algo para compensarles lo sufrido?, pues regálaselo sin que se entere medio mundo, sin hacer anuncios a bombo y platillo en los mediod, sin que el regalo lleve un logotipo de 3x4 para que se vea bien la marca o empresa que lo hace. Pero claro, eso sería tirar el dinero, porque no se sacaría nada a cambio. Y eso por muy ético y edificante que sea, se lo pasan por el forro todas estas grandes compañías y multinacionales que se apresuran ahora a obsequiar a estos supervivientes. Qué asco.