lunes, 12 de diciembre de 2011

Educación

Saludos de nuevo a mis fieles lectores (que bien queda el autobombo jeje), tras este parón desmesurado de casi medio año vuelvo a las andadas de escribir en este blog mío. No hay mucho que explicar acerca del parón, porque ni fue premeditado ni nada parecido, simplemente un día por otro la casa sin barrer como se suele decir y el tiempo pasó y aquí estamos seis meses después. Y conste también que tampoco es que no tuviera cosas sobre las que escribir, pero volvemos a lo mismo, un día lo dejas para el siguiente y el siguiente para el otro y al final el día a día te va comiendo y vas dejando las cosas sin hacer. Y eso es todo, lamento no poder ofreceros el relato de una crisis existencial que me haya hecho plantearme un cambio radical en el blog o una lucha interna entre una dicotomía de personalidades que tuvieran ideas diferentes sobre donde dirigir los destinos del presente blog, pero no es el caso, la realidad, aunque muchas veces supera a la ficción, otras no le llega ni a la suela de los zapatos. Qué le vamos a hacer !!.
Bien, dicho todo esto, no como disculpa sino como explicación de mi prolongado silencio bloguero, vamos a meternos en harina y a tratar de recuperar el espíritu y la energía para dedicar un poquito de mi tiempo libre a contar cosas que casi nadie leerá. ¿Qué ha hecho el que me vuelva a poner al teclado pensaréis?, ¿que gran limón tengo que soltar?, pues os quedaréis con las ganas, porque no es un limón esta vez, al contrario, es más bien una naranja bien dulce. 
El fin de semana pasado, nos llevamos a los pequeñajos a ver una obra de teatro infantil, para niños de 3 a 9 años según decía el cartel de la misma. Se llamaba la obra "La princesa ana", y como es obvio salía una princesa, sus padres los reyes, príncipes pretendientes y más personajes típicos de los cuentos, entre ellos una rana. Y como mandan los cánones, al final la princesa le da el beso a la rana, y hasta aquí lo habitual y lo trillado, porque la verde rana no solo no se transforma en un apuesto príncipe, se convierte en una bella jovencita, sino que la princesa y la damisela se quieren y desean reinar juntas en el reino, pese a la oposición de su padre el rey que quiere respetar a toda costa las tradiciones milenarias del reino y que ocupen el trono un rey y una reina.
Todo esto contado en clave infantil, con la más absoluta normalidad y simpleza. Y esto es lo que quisiera destacar como vehículo ideal para que la sociedad de hoy se convierta en la sociedad del futuro. Sinceramente me parece todo un ejemplo a seguir en cuanto a la forma de hacer las cosas y de abordar el tema de la educación de los niños. Si hoy en día en nuestra sociedad se están equiparando en derechos las parejas homosexuales y heterosexuales (esto es un hecho innegable y una realidad, más allá de las respetables creencias religiosas que cada cual profese), ¿qué mejor forma de transmitirlo a los niños que haciéndolo desde la más absoluta normalidad? 
No hay mejor forma de transmitir algo a las nuevas generaciones que educarlas en ello, y para eso han de ver como normales las cosas que la sociedad dice admitir. De nada sirve hacer leyes igualitarias de derechos para homosexuales y heterosexuales, si luego no predicamos con el ejemplo educando a los niños para que acepten como normales esas leyes. De nada sirve decirle a un niño que fregar, cocinar, limpiar es una tarea que pueden hacer tanto hombres como mujeres, si luego en su casa el niño ve a su madre haciendo todo eso mientras su padre está sentado en el sofá descansando. El ejemplo más fuerte, potente y duradero es el que el niño percibe por sí mismo a través de lo que ve hacer a los mayores a su alrededor.
Por todo esto me encantó la citada obra de teatro, ojalá cundiera este ejemplo educativo en muchos otros ámbitos de la sociedad.


jueves, 16 de junio de 2011

QUINCE EME

Las plazas se han llenado de gente en pie de protesta en las últimas fechas. Ya era hora dicen unos, que los echen a patadas dicen otros, y entre medias un sinfín de interpretaciones, análisis, opiniones y como no, chorradas mayúsculas. La gente está harta, cansada, hasta las mismas narices de que las cosas funcionen como funcionan. Esa es la única verdad innegable de todo esto. A partir de ese punto, dependiendo del cristal como se mire así resulta la imagen que se muestra ante nuestros ojos. De todos modos es incuestionable que una gran parte del objeto de la protesta se centra en que la situación socioeconómica actual viene provocada por la actual clase política, que deja muchísimo que desear en el desempeño de sus cometidos. Y yo estoy absolutamente de acuerdo con eso. Pero nadie habla de la segunda parte del problema y que va estrecha e irremediablemente ligada a esta primera aseveración: los ciudadanos de a pié. Es incómodo decirlo (tal vez por eso casi todo el mundo lo pasa por alto sin comentarlo), porque es tirar piedras contra nuestro propio tejado y es admitir que tenemos parte de culpa en lo que está pasando y en la situación a la que hemos llegado. Los políticos pueden ser horribles y hacerlo rematadamente mal, pero los que los elegimos somos nosotros mediante nuestros votos. Si no les votamos no salen elegidos y no pueden acceder a esos cargos en los que les reprochamos que actúan mal. Y eso aún no lo ha aprendido esta sociedad española. Nuestra única forma de influir (aparte de manifestarse, protestar etc) es el ejercicio consecuente del voto. Es decir, si un político no hace bien su labor, pues no le volvamos a votar y punto. Ese señor se tendrá que ir a su casita y dedicarse a otra cosa, o cuando menos dejará de estar en un cargo electo y dejará paso a otro que desempeñe mejor su labor. Y de esta manera se conseguiría otro objetivo que es que a los políticos no les quedaría más remedio que empezar a ponerse las pilas y funcionar, porque el que no lo hiciera no tendría votos. Sería como la serpiente que se muerde la cola. A ver cuanto tardamos en encontrar la nuestra, de momento movimientos como el del 15M parecen animarnos a ir abriendo la boca ... a ir buscando la cola ...

jueves, 12 de mayo de 2011

Siguen siendo los más grandes.

Que la envidia es uno de los deportes nacionales de este nuestro país no es nada nuevo. Seguro que superamos en número de licencias a cualquier otro que se nos quiera disputar la primacía mundial en la especialidad.Por ello no es de extrañar, sino todo lo contrario, era esperable, que los buitres patrios, en este momento en que coinciden malos resultados para dos de nuestros deportistas más insignes (Rafa Nadal y Pau Gasol), se lanzasen sobre ellos para darles duro y a la cabeza. Y no por esperado el espectáculo es menos lamentable. Los errores que a ellos se les critican como capitales al resto de deportistas de sus mismas especialidades se les pasan por alto o se les minimiza en importancia. Resulta que ahora Nadal está acabado, que no da más, que ya no es el mejor sobre tierra batida, que ya va a perder el número uno etc ... y todo esto porque ha perdido un partido en tierra el otro día, el primero en dos años, y porque ha perdido otras dos finales esta temporada contra el mismo rival. Nadie se para a pensar que eso es cierto sí, pero que también hay que tener en cuenta que ha llegado a todas esas finales, y el resto no !!. Gasol ahora es el epicentro de todos los males de su equipo. Es obvio y notorio que no ha hecho buenos play offs, el mismo lo reconoce. Pero el resto de la temporada a estado imperial en muchos tramos de la misma, pero eso no se le valora. Y claro, si su equipo pierde y es eliminado la culpa es suya por jugar tan mal. Pero el año pasado y el anterior, cuando quedaron campeones la clave era que tenía unos compañeros muy buenos que hacían ganar al equipo y Gasol era un blando. Y así podríamos seguir hasta el infinito y más allá, pero no merece la pena. Gasol y Nadal son dos de los más grandes deportistas que ha dado este país, pese a quien pese. Y lo seguirán siendo pase lo que pase, ya se lo han ganado a lo largo de sus carreras deportivas con lo que han conseguido.
Y de todos modos, yo estoy seguro de que volverán a ganar, a triunfar, y los buitres tendrán que volverse  a esconder en los altos picos de la sierra, para rumiar allá en silencio su putrefacta envidia, mientras los demás nos dedicamos a vitorearles.

martes, 29 de marzo de 2011

Reforzando el estómago: elecciones a la vista

Se acerca un periodo electoral. Las señales de alarma se encienden. Aún no está abierta la campaña, pero eso no importa, los políticos empiezan a asomar por doquier, como la punta amenazadora del iceberg que va a aflorar en cuanto se de el pistoletazo de salida. Y utilizo el verbo "amenazar" de forma consciente y totalmente intencionada, porque me resulta como tal el hecho de que vaya a tener que soportar de continuo, nada más encender la tv, o la radio, o abrir la prensa, a esa interminable lista de políticos lamentables que tenemos en este país. Y quiero remarcar que no todos son así, pero por desgracia una gran mayoría sí. Un sencillo ejemplo, este pasado domingo hojeando el periódico local me encuentro con un artículo donde se les hacen las mismas preguntas a tres candidatos a la alcaldía. Preguntas sencillas, pero ni así. Una de ellas les preguntaba si se les podía ver habitualmente por un centro comercial. ¿Adivináis sus respuestas? todos coincidían en que puede que alguna vez, pero que normalmente no, que ellos eran más de comprar en pequeños comercios de barrio. De risa, políticamente muy correcto pero seguramente una gran mentira. Otra de las preguntas era si se comprarían un coche eléctrico, y aquí uno de ellos ya respondió para nota, diciendo que no lo descartaba, pero que su coche tenía 14 años y aún tenía que durarle 10 más. Y yo me pregunto ¿se creen que somos idiotas?. Pobrecitos políticos que ganan tan poco como para tener que aguantar 20 años con el mismo coche ¿no?
Sinceramente, puedo discrepar ideológicamente con otras personas, incluso tener una forma de ver las cosas antagónica, pero eso es respetable y hasta diría que saludable. Pero lo que no soporto es a los mentirosos y a los hipócritas. Y por desgracia tenemos muchos entre nuestros políticos.
Lo peor de todo sin embargo es pensar que esos mensajes les valgan para captar votos, porque eso indicaría que la inteligencia media de los votantes mejor no medirla, salvo que tengamos mucho espacio para números negativos en nuestra escala.

lunes, 24 de enero de 2011

Adiós a un grande

Seguramente no se entere casi nadie. Seguramente no salga en ningún telediario. Seguramente mañana no haya ningún hueco en ninguna portada de los diarios deportivos para él.Ojalá me equivoque por cierto, pero la historia está a mi favor y en este país, todo deporte que no sea fútbol importa durante un par de horas como mucho, luego a la papelera del olvido más profundo e injusto. Por eso nunca acabaremos de dar el salto definitivo en cuanto a cultura deportiva que este país necesita, más allá de los últimos grandes éxitos obtenidos en muchas disciplinas diferentes. Porque sólo hay memoria para el fútbol y el deporte, por suerte, es mucho más que el fútbol.
Por eso a algunos no se nos escapa que hoy es un día emotivo y especial porque se retira uno de los grandes del deporte español, aunque no salga en los medios tanto como otros. Alguien que tiene tres medallas olímpicas y que ha sido campeón del mundo ha de ser de los más grandes por méritos propios.
Adiós Gervasio Deferr y gracias por todo lo que diste al deporte español durante tantos años. Aunque no se te despida como tal, eres por derecho propio un grande.

jueves, 20 de enero de 2011

Surrealista

Surrealista es lo más suave y educado que se me ocurre decir, respecto al estreno en el senado del nuevo sistema de traducción simultánea, para que sus señorías puedan hablar en la lengua que les venga gana y todos los demás se enteren de lo que se está diciendo. Y todo esto entre gente que conoce, domina y habla perfectamente una lengua común como es el castellano. La lengua es un vehículo de comunicación entre los individuos, el principal diría yo. Y a estas alturas de la película nos ponemos a usarla como todo lo contrario, como un obstáculo para la comunicación. Se supone que el senado y el congreso de la nación son sitios donde los representantes políticos elegidos por el pueblo van a discutir y elaborar las leyes por las que se ha de regir la sociedad de este país. Es decir, un sitio para buscar consensos, para llegar a acuerdos, para defender opiniones. ¿Y que mejor para discutir y dialogar que hacerlo sobre la base común de un idioma como el castellano que todos conocemos y dominamos? Pues no señor, hay que radicalizar las cosas y por los cojones treinta y tres de cuatro idiotas con ganas de notoriedad hay que pagar una pasta para instalar sistemas de traducción y contratar traductores simultáneos que también cuestan un dinero. Y todo en tiempos de crisis galopante y absoluta en los que hay que apretarse el cinturon varios agujeros.
Una tomadura de pelo en los tiempos que corren vamos. Eso sí, ayer en radios y televisiones, esos miopes que no ven un palmo más allá de sus narices se felicitaban por "el logro conseguido". Están tan ciegos de mirarse su propio ombligo que no se dan cuenta que lo que ellos consideran logro no es más que un absoluto ridículo y un espantoso despropósito.
Da mucho miedo ver en manos de quien estamos, pero da más miedo aún saber que si estamos en manos de gente de ese nivel es porque nosotros mismos los elegimos.