lunes, 24 de enero de 2011

Adiós a un grande

Seguramente no se entere casi nadie. Seguramente no salga en ningún telediario. Seguramente mañana no haya ningún hueco en ninguna portada de los diarios deportivos para él.Ojalá me equivoque por cierto, pero la historia está a mi favor y en este país, todo deporte que no sea fútbol importa durante un par de horas como mucho, luego a la papelera del olvido más profundo e injusto. Por eso nunca acabaremos de dar el salto definitivo en cuanto a cultura deportiva que este país necesita, más allá de los últimos grandes éxitos obtenidos en muchas disciplinas diferentes. Porque sólo hay memoria para el fútbol y el deporte, por suerte, es mucho más que el fútbol.
Por eso a algunos no se nos escapa que hoy es un día emotivo y especial porque se retira uno de los grandes del deporte español, aunque no salga en los medios tanto como otros. Alguien que tiene tres medallas olímpicas y que ha sido campeón del mundo ha de ser de los más grandes por méritos propios.
Adiós Gervasio Deferr y gracias por todo lo que diste al deporte español durante tantos años. Aunque no se te despida como tal, eres por derecho propio un grande.

jueves, 20 de enero de 2011

Surrealista

Surrealista es lo más suave y educado que se me ocurre decir, respecto al estreno en el senado del nuevo sistema de traducción simultánea, para que sus señorías puedan hablar en la lengua que les venga gana y todos los demás se enteren de lo que se está diciendo. Y todo esto entre gente que conoce, domina y habla perfectamente una lengua común como es el castellano. La lengua es un vehículo de comunicación entre los individuos, el principal diría yo. Y a estas alturas de la película nos ponemos a usarla como todo lo contrario, como un obstáculo para la comunicación. Se supone que el senado y el congreso de la nación son sitios donde los representantes políticos elegidos por el pueblo van a discutir y elaborar las leyes por las que se ha de regir la sociedad de este país. Es decir, un sitio para buscar consensos, para llegar a acuerdos, para defender opiniones. ¿Y que mejor para discutir y dialogar que hacerlo sobre la base común de un idioma como el castellano que todos conocemos y dominamos? Pues no señor, hay que radicalizar las cosas y por los cojones treinta y tres de cuatro idiotas con ganas de notoriedad hay que pagar una pasta para instalar sistemas de traducción y contratar traductores simultáneos que también cuestan un dinero. Y todo en tiempos de crisis galopante y absoluta en los que hay que apretarse el cinturon varios agujeros.
Una tomadura de pelo en los tiempos que corren vamos. Eso sí, ayer en radios y televisiones, esos miopes que no ven un palmo más allá de sus narices se felicitaban por "el logro conseguido". Están tan ciegos de mirarse su propio ombligo que no se dan cuenta que lo que ellos consideran logro no es más que un absoluto ridículo y un espantoso despropósito.
Da mucho miedo ver en manos de quien estamos, pero da más miedo aún saber que si estamos en manos de gente de ese nivel es porque nosotros mismos los elegimos.