martes, 18 de febrero de 2014

La infanta, paradigma de los "ignorantes declarados"

¿Es usted vicepresidenta de esta empresa? Sí. ¿Firmaba usted actas y demás documentos de esta empresa? Sí. ¿Cargaba usted gastos particulares a cuenta de esta empresa? Sí. ¿A qué se dedicaba esta empresa? Lo ignoro. ¿Sabe usted ...? Lo ignoro. No sé. No recuerdo. Ni idea.
Así podríamos resumir la declaración ante el juez de la infanta. Y así podríamos resumir las declaraciones de tantos y tantos alcaldes, concejales, políticos, secretarios, cargos de sindicatos, de administraciones, de sociedades generales de autores, de cajas de ahorros, de bancos ...
En este país prima la ignorancia. Nadie sabe nada, nadie recuerda nada, nadie se entera de nada. Aquí todo el mundo ostenta un cargo pero nadie se responsabiliza de nada, nadie atiende a los deberes de ese cargo, nadie es consciente de lo que debería ser consciente en el desempeño de su cargo. Y si hay que firmar un papel, pues se firma. Luego ya declararé que no sabía lo que firmaba, y que en realidad me fiaba de lo que me ponían delante otros ("ignorantes declarados" también, por supuesto). 
Eso sí, para cobrar religiosamente cada mes la nómina adscrita al cargo no hay lagunas de memoria. De eso se acuerdan todos. Y de disfrutar de los cuantiosos ceros a la derecha que a menudo reportan estos cargos.
El primer paso para erradicar esta lacra sería que a toda esta gentuza (porque no tiene otro nombre) desde el momento en que se demuestra que no son capaces de asumir los deberes de su cargo (o sea desde el mismo momento en que ellos declaran su "ignorancia") se la inhabilite automáticamente para ostentar cualquier otro cargo, de por vida. Que se dediquen a otra cosa ya que no cumplen los mínimos requeridos para esta.
El segundo paso sería penar duramente por Ley estos comportamientos "ignorantes". Un cargo tiene derechos y deberes. Los derechos todo el mundo los esgrime desde el minuto uno en que es nombrado para un cargo. Los deberes deberían ser lo mismo. Y el que no los asuma, que cumpla la pena que la Ley imponga, pero que se imponga alguna por favor.
La cuadratura del círculo es obvia, quienes debe legislar en contra de esta prácticas son quienes más se aprovechan de ellas, por lo tanto evitan tirar piedras contra su propio tejado.
Y así nos va.

NOTA: el que haya leído todo el texto podrá constatar que siempre he escrito la palabra ignorancia entrecomillada. Ignorante es aquel que desconoce algo. ¿Alguno de ustedes se cree que esta gentuza tenga mucho desconocimiento?. Sinceramente, mucho si que tienen, pero de morro y caradura, no de desconocimiento.