martes, 28 de octubre de 2014

Porca miseria

Hace tiempo que no escribía por estos pagos. Mi vagancia debe ser una de las pocas cosas que se escapan a esta crisis que lo arrasa todo. Maldita. Siguen en plenitud, la crisis ... y mi vagancia.
Aún así hay coletazos de la actualidad que se atreven a desafiarla, y me agarran del cuello para sentarme delante de la pantalla a teclear unas cuantas líneas. 
Ayer me llegó uno, cuando me enteré de la ya famosa operación púnica. Se me vino una imagen a la mente, así de repente sin más. Una península de tierra en forma de bota que se hunde en el mediterráneo, y una bandera tricolor, roja, blanca y verde. Y tras la imagen me vino el recuerdo de un tiempo nada lejano, cuando en este país nuestro de cada día recibíamos las noticias de lo que acontecía en la tierra de la bota, con sus guerras mafiosas, sus historias de la camorra, y sobre todo la corrupción, que campaba a sus anchas allá hacia donde quiera que se mirase, en niveles que nos parecían absolutamente desproporcionados. 
Que levante la mano el primero que no pensara entonces, que el nivel de Italia era tan absolutamente lamentable e inmoral, que resultaba increíble que en un país se pudiera llegar a tal nivel de deterioro social. 
No veo ninguna mano alzada. Es lo suyo. Todos pensábamos que ese nivel de podredumbre era inalcanzable en España.
PORCA MISERIA, PORCA MISERIA que dirían nuestros vecinos italianos. Lo que aún no sabíamos era que estábamos mucho peor que ellos. Ahora se nos está cayendo la venda de los ojos, y para ver esa bota y esa bandera tricolor, tenemos que mirar muy muy para arriba. Tan bajo hemos caído. Tan bajo seguimos cayendo. ¿Cuándo tocaremos fondo?

PD: tal vez cuando la gente no jalee a los alcaldes que van a la cárcel como héroes. Porque eso sólo significa una cosa, que el pueblo llano es de tan baja catadura moral que toma como modelo a seguir a ladrones, corruptos y delincuentes. Y que ese mismo pueblo, si tuviera el poder, haría lo mismo: llenarse los bolsillos a manos llenas, y los demás ... que se jodan ... les reparto unos eurillos a unos cuantos para tenerlos contentos y que me bailen el agua, y a seguir viviendo a todo trapo. 

Tal vez cuando esto deje de ser así haya lugar para la esperanza. 
Entretanto sigamos chapoteando en la más absoluta mierda.