Apariencia
Iba yo caminando el otro día cuando observé que un par de personas se volvían a echar una mirada de reojo a cuatro individuos que charlaban animadamente en la acera. Ciertamente su aspecto llamaba la atención, sobre todo a esas tempranas horas (serían las ocho y poco de la mañana), pues si no fuera que el día era laborable, bien parecería que estaban de boda: traje impecable perfectamente planchado, corbata firme al cuello, zapatos relucientes y cabellos repeinados. Una vez descartado lo de la boda, el pensamiento subsiguiente de la gente que se giraba disimuladamente para mirarles supongo que sería el de que su ocupación laboral debiera ser importante o cuando menos de alto caché económico a la vista de su imponente presencia. En esto un taxi se paró a su lado y los cuatro entraron un momento en el hall del hotel, y salieron pertrechados con sus portátiles bien enfundados en sus negros maletines. Confieso que no pude reprimir una sonrisa en ese momento, pues podría apostar con grandes...