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La violencia de género es mucho más

La noticia de otra mujer muerta a manos de su pareja, actual o anterior, se ha convertido ya, por desgracia, en algo similar al repiqueteo de la lluvia contra los cristales. Es un ruido que está ahí, machacón, repetitivo, interminable ... Y nada más. A fuerza de estar ahí parece que deje de molestar. Nos acostumbramos a él. Lo asumimos. No como algo deseable, pero sí como algo cotidiano y casi inevitable. Y esto es así aunque no queramos. Admitámoslo, y tal vez podamos empezar a ver las cosas de otra manera, desde otra óptica. Porque uno de los grandes defectos de la sociedad de hoy en día es precisamente ese, el punto de vista único y universal desde el que a menudo se analizan las cosas y que suele conducirnos a casi cualquier sitio, menos a la solución de los problemas. La desigualdad entre sexos es uno de los problemas más graves que nos aquejan como sociedad. Es cierto que se ha avanzado mucho, pero también es cierto que estamos todavía más cerca del inicio del camino que del f...

La infanta, paradigma de los "ignorantes declarados"

¿Es usted vicepresidenta de esta empresa? Sí. ¿Firmaba usted actas y demás documentos de esta empresa? Sí. ¿Cargaba usted gastos particulares a cuenta de esta empresa? Sí. ¿A qué se dedicaba esta empresa? Lo ignoro. ¿Sabe usted ...? Lo ignoro. No sé. No recuerdo. Ni idea. Así podríamos resumir la declaración ante el juez de la infanta. Y así podríamos resumir las declaraciones de tantos y tantos alcaldes, concejales, políticos, secretarios, cargos de sindicatos, de administraciones, de sociedades generales de autores, de cajas de ahorros, de bancos ... En este país prima la ignorancia. Nadie sabe nada, nadie recuerda nada, nadie se entera de nada. Aquí todo el mundo ostenta un cargo pero nadie se responsabiliza de nada, nadie atiende a los deberes de ese cargo, nadie es consciente de lo que debería ser consciente en el desempeño de su cargo. Y si hay que firmar un papel, pues se firma. Luego ya declararé que no sabía lo que firmaba, y que en realidad me fiaba de lo que me ponían d...

El paseillo a los juzgados

Título nobiliario. Sangre real. Sueldo millonario por ser de la realeza. Posición económica más que desahogada. Llega el angelito del arco y de la flecha y con él un angelote rubio, recio y norteño. Deportista de élite. Impoluto historial. Deslumbrante presencia. Un cuento de hadas que termina en boda. El tiempo quita la careta al angelote y resulta ser un diablillo de mucho cuidado que comete desmanes sin fin, para agrandar los ceros en sus cuentas bancarias. Y resulta que su real esposa está directamente involucrada en esas empresas maritales a través de las cuales se cometen todos esos delitos. Y resulta que a la de los ojos vendados y la balanza en la mano, no le queda otra que llamar a la real esposa para que declare y explique su versión de los hechos. ¿Les suena de algo esta película no? Tiene muchos bemoles aguantar todo esto, porque que quien de por sí tiene ya dinero para vivir como doscientas vidas sin dar palo al agua, se rebaje a delinquir para amasar aún mayor fortun...

La marca España

Tras el bombardeo mediático de toda la semana, el sábado, poca gente en este país no sabía que podían darnos los juegos olímpicos. Medio mundo viendo la retransmisión del evento por televisión en directo. Le toca el turno a Madrid y de repente aparece la señora alcaldesa, se sube al estrado, se acerca al micrófono y comienza su discurso. Me es imposible reflejar en palabras la vergüenza ajena, el estupor, la perplejidad y la indignación que me produjo escuchar a esa señora intentando hablar en inglés. Qué despropósito. Por favor, si es que ni siquiera sabía pronunciar la mitad de las palabras, su ritmo era equivocado, y la acentuación de la mayoría de las palabras totalmente errónea. Y encima, con su tono y su locución, parecía que estaba hablando para críos de cuatro años. Todo esto sin entrar en el famoso temita del café con leche relajante. Claro que para vergüenza nacional, el señor presidente, que ni corto ni perezoso, ya no es que diera su discurso en castellano (algo totalmen...

Demasiados héroes

Todos tenemos aún fresco en el recuerdo el espantoso accidente ferroviario ocurrido en Santiago de Compostela. Una tragedia, sin duda. Como tantas otras que han sucedido y como tantas otras, esperemos que muy pocas, que sucederán. Eso sí, por mor de este suceso hemos descubierto de pronto que en esa pequeña aldea de Angrois hay una superpoblación de héroes por metro cuadrado. Hemos constatado de nuevo que los habitantes de Galicia tienen una solidaridad impresionante, fuera de todo rango de medición. Hemos vuelto a darnos cuenta que los Españoles nos unimos como una piña en los momentos difíciles. ¡¡¡ Qué grandes somos !!! Y nos quedamos tan anchos, vertiendo ríos de tinta para autoenaltecernos, para engordar nuestro ego de gente responsable, solidaria, heroica. Cuántos artículos, declaraciones, proclamas de encendido autobombo patrio se han podido leer y escuchar en estos días. Yo me río de todas ellas. Suena crudo, pero es así. ¿Nadie se da cuenta de que no tienen ningún senti...

Aún no me lo creo.

AVISO: lo que voy a narrar a continuación está basado escrupulosamente en hechos reales. Repito, no es ficción, ocurrió en la realidad. Martes, 8:30 de la mañana. Mientras acabo el desayuno recuerdo que en dos semanas tengo cita para hacer el DNI a mis dos hijos. Y para ello necesito reunir una serie de papeles. Miro la agenda del día. Ninguna reunión temprana. Perfecto para iniciar la recopilación de toda esa documentación. Hago memoria de donde está exactamente el libro de familia y lo encuentro a la primera. Buenos augurios. Subo al coche y varío levemente mi ruta habitual al trabajo para desviarme hasta el Ayuntamiento y el Registro. Aparco y tras pasar por el cajero (supongo habrá que pagar alguna tasa como siempre) me dirijo caminando a las oficinas. El horario de cara al público comienza a las nueve de la mañana en ambos sitios. Respiro hondo. Empezamos bien. Miro el reloj. Las nueve menos cinco. Bueno, va a ser una espera muy corta. Me doy una vuelta al fresco de la mañana...

Wert que te quiero Wert

De camino al trabajo, como cada mañana, pongo la radio para estar al tanto de la actualidad. Hoy no escucho los titulares habituales de noticias, toca entrevista. Nada más y nada menos que al señor ministro de educación, cultura y deporte. Esa es su voz, la que estoy escuchando decir que no se ha plegado a los deseos de la Conferencia Episcopal en su nueva y recién aprobada ley de educación, que simplemente ha escuchado las peticiones de dicha Conferencia, como ha escuchado a cualquiera que se le ha acercado durante la elaboración de la citada ley. Sonrío. Río. Y finalmente me carcajeo. No me hace falta tener imagen para saber que el señor ministro no se ha puesto ni medio colorado de vergüenza mientras decía esto. No tiene.  Señor ministro, nadie duda que usted ha escuchado a todos los que se le han acercado, pero tampoco dudamos de que sólo ha escuchado a alguno de ellos. Y se da la casualidad (esto de la casualidad a veces tiene muy mala sombra), de que a la Conferencia Episc...