martes, 29 de marzo de 2011

Reforzando el estómago: elecciones a la vista

Se acerca un periodo electoral. Las señales de alarma se encienden. Aún no está abierta la campaña, pero eso no importa, los políticos empiezan a asomar por doquier, como la punta amenazadora del iceberg que va a aflorar en cuanto se de el pistoletazo de salida. Y utilizo el verbo "amenazar" de forma consciente y totalmente intencionada, porque me resulta como tal el hecho de que vaya a tener que soportar de continuo, nada más encender la tv, o la radio, o abrir la prensa, a esa interminable lista de políticos lamentables que tenemos en este país. Y quiero remarcar que no todos son así, pero por desgracia una gran mayoría sí. Un sencillo ejemplo, este pasado domingo hojeando el periódico local me encuentro con un artículo donde se les hacen las mismas preguntas a tres candidatos a la alcaldía. Preguntas sencillas, pero ni así. Una de ellas les preguntaba si se les podía ver habitualmente por un centro comercial. ¿Adivináis sus respuestas? todos coincidían en que puede que alguna vez, pero que normalmente no, que ellos eran más de comprar en pequeños comercios de barrio. De risa, políticamente muy correcto pero seguramente una gran mentira. Otra de las preguntas era si se comprarían un coche eléctrico, y aquí uno de ellos ya respondió para nota, diciendo que no lo descartaba, pero que su coche tenía 14 años y aún tenía que durarle 10 más. Y yo me pregunto ¿se creen que somos idiotas?. Pobrecitos políticos que ganan tan poco como para tener que aguantar 20 años con el mismo coche ¿no?
Sinceramente, puedo discrepar ideológicamente con otras personas, incluso tener una forma de ver las cosas antagónica, pero eso es respetable y hasta diría que saludable. Pero lo que no soporto es a los mentirosos y a los hipócritas. Y por desgracia tenemos muchos entre nuestros políticos.
Lo peor de todo sin embargo es pensar que esos mensajes les valgan para captar votos, porque eso indicaría que la inteligencia media de los votantes mejor no medirla, salvo que tengamos mucho espacio para números negativos en nuestra escala.