lunes, 8 de septiembre de 2008

Reflexión olímpica

Nada mejor para conocer la realidad del deporte español como la opinión de alguien que lo vive desde dentro (y que además ha llevado a la selección a la final olímpica).Reproduzco íntegramente una carta publicada en el diario El Pais (http://www.elpais.com/articulo/deportes/Carta/Lissavetzky/Blanco/elpepudep/20080905elpepidep_4/Tes)
Me parece un documento directo y contundente y lo que me pregunto es, ¿cómo es posible con la cantidad enorme de periodistas españoles desplazados a Pekin, que ninguno de ellos pudiera darse cuenta de todos estos detalles? ... creo que la respuesta es bastante obvia y no deja en muy buen lugar a la prensa de este país.



Carta a Lissavetzky y Blanco por MAURITS HENDRIKS (seleccionador nacional de hockey hierba masculino)

Estimados Jaime y Alejandro:
Gracias por vuestro apoyo personal en Pekín. Os colocasteis al lado de los deportistas y los invitasteis a continuar pensando conjuntamente con vosotros en el desarrollo del deporte de élite español. Pues bien, yo acepto esta invitación encantado. De ahí esta carta.

No mencionaré los logros que obtuvimos en China. Para mí una medalla ganada tiene valor durante sólo un día. A la mañana siguiente empiezo a pensar en qué hacer para ganar la siguiente. Naturalmente hay muchas conclusiones que sacar de los últimos cuatro años. No es importante si el resultado obtenido en Pekín es bueno o malo. ¡Lo más importante es que España aún puede hacerlo mejor!

Yo soy holandés y por eso me permito realizar una pequeña comparación con Holanda, un país mucho más pequeño que España, con menos atletas en Pekín. Cuando estaba en Barajas con otros ganadores de medallas esperando en vano las maletas de Pekín, no podía evitar pensar en el equipo holandés, que en esos momentos era recogido por autocares junto al avión para ir directamente al estadio Olímpico de Amsterdam. Nadie tuvo que esperar su maleta ni pasar por un control de aduana. En el estadio había más de 10.000 aficionadas y familiares. El equipo olímpico era bienvenido en casa. Se rendía honor a ganadores de medallas, la prensa tenía la posibilidad de entrevistar a atletas y a entrenadores. Las familias podían reunirse en su propio entorno con los atletas que hacía más de un mes que no veían. Así, los atletas están felices, la prensa feliz, la familia feliz y el equipo vuelve a ser el centro de atención, por lo que también los patrocinadores están contentos. El contraste con la llegada del equipo español fue grande. Nadie nos dio la bienvenida, cada uno tuvo que buscar su maleta, entre centenares de maletas rojas. Del COE ya no se divisaba a nadie. Fue la llegada a casa más triste de los cuatro Juegos en los que participé. Indigno de atletas olímpicos. Una oportunidad perdida para que los seguidores pudieran ver a los deportistas de los que durante tantas semanas disfrutaron.

En la Villa Olímpica de Pekín, las ambiciones de España no fueron evidentes. Desde lejos podía reconocer los apartamentos de los diferentes países. Banderas de más de un metro colgadas de forma profesional, terrazas para compartir la experiencia y el espíritu olímpicos y, sobre todo, información sobre el propio país, quién juega ese día y cuáles son los resultados. No fue hasta pasados unos días que se desenrollaron cautelosamente algunas banderas personales. La iniciativa resultó insignificante al lado de nuestros vecinos: China, Francia, Corea y Australia. Nosotros estábamos con los del waterpolo en la segunda torre. Las primeras cinco plantas del edificio eran de España, los cuatro superiores, de Francia. Sin embargo, en el vestíbulo de la entrada todo era francés: la cantidad de medallas francesas, notificaciones logísticas, notas de apoyo, calendario social... Rápidamente corrió la broma de que nosotros éramos "inquilinos de los franceses".

Durante la totalidad de los Juegos hubo movimiento en la puerta de la oficina del COE, atletas y entrenadores que querían compartir éxito y dolor, que tenían preguntas o simplemente querían conversar un poco. El jefe de expedición, Cayetano Cornet, y su equipo, han hecho todo lo que podían, y más. Les debo mil gracias, pero allí apenas había un espacio para encontrarse, aparte de dos banquitos de parque que constantemente estaban ocupados. ¿Por qué no una terraza o un salón de encuentro dentro del recinto, como el que tenían tantos otros países en la Villa? Francia tenía dos terrazas, Australia tenía un salón enorme con sala de juntas, Internet, etc. El Reino Unido, otro tanto.

Durante estos años hemos construido una relación especial con los del waterpolo y con Almudena Cid, debido a que ellos también entrenan en el CAR de Sant Cugat. Bajo el lema Juntos sabemos más, a veces hablamos. Ya antes de los Juegos de Atenas yo defendía ante el CSD y el COE que se celebraran reuniones entre los entrenadores de los diferentes deportes. El deporte de élite se determina en gran medida por detalles. España es un gran país deportivo con conocimiento especializado y de alto nivel en diferentes deportes. Podemos aprender mucho los unos de los otros, debido a que no somos rivales. Hasta ahora aún no se ha dado una reunión de estas características. Hace años que se habla de un centro de conocimiento / biblioteca / instituto de investigación en Madrid. Una aspiración muy noble, pero la competencia va corriendo mientras nosotros perdemos el tiempo. No cuesta nada que los principales entrenadores se sienten juntos tres veces al año y se haga una lluvia de ideas sobre diversos temas como trabajo de fuerza, aclimatación, alimentación, entrenamiento mental, carga física, aerodinámica, análisis de vídeo, ciencia de la planificación...

No nos comportamos suficientemente como un equipo. A pesar de la magnífica ropa Li-Ning de Pekín, hay pocas cosas que compartimos. Un equipo no surge por sí mismo y, menos aún, si se arranca tarde. Mis jugadores tuvieron que ir a la sede del COE a la una de la noche, antes de la salida a Pekín, para completar la reserva de ropa. Para luchar juntos por las medallas al menos tenemos que conocernos unos a otros. Es importante conocer los motivos recíprocos. Con el equipo de hockey íbamos a por el oro, algunos atletas iban sólo a participar y estaban más ocupados haciendo fotos y pidiendo autógrafos. A lo mejor se comportarían diferente si escucharan de los aspirantes a medallas que eso es molesto. ¿Cuál es nuestra meta? ¿Queremos todos lo mismo? El único momento en el que se unificó el equipo español fue cuando nos visitó la Reina en la Villa.

Durante cuatro años, mi equipo y mi federación han tenido la posibilidad de prepararse muy bien para Pekín gracias al apoyo del CSD. No tengo quejas al respecto. Fue un verano magnífico para el deporte español. Fue el resultado de años de duro trabajo, de un presupuesto serio para el deporte de élite y del plan ADO. Pero lo podemos hacer mucho mejor. Hubo demasiadas medallas de madera, demasiado bronce que podría ser plata y demasiada plata que pudo ser oro. CSD y COE, unid fuerzas. La preparación para Londres empieza hoy.

España, lo puedes hacer mucho mejor.

Maurits Hendriks es seleccionador del equipo masculino de hockey hierba, plata en Pekín.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Accidente aéreo

He perdido la cuenta de los días que han pasado desde que en el aeropuerto de Barajas se estrelló el dichoso avión de Spanair. Y no me importa, porque estoy hasta las narices del dichoso accidente. Puede sonar un poco brusco, pero es la realidad que debemos agradecer a los medios de comunicación que nos rodean y que más que informarnos la mayoría de las veces nos ahogan, nos hastían y hasta nos avergüenzan. Porque vergüenza es lo que siento cuando veo a algún enviado especial en un tanatorio preguntándole cosas a alguien que acaba de perder a un ser querido, vergüenza siento leyendo páginas y páginas de periódicos llenas de artículos ñoños sobre las víctimas del accidente, contando sus vidas y las de sus familias. Es muy triste lo sucedido, todos lo sentimos, pero ¿tenemos por ello que elevar a la categoría de héroes a estos muertos?, ¿y los veinte o treinta que se matan cada fin de semana en la carretera?, ¿y los que mueren en accidentes laborales?. Claro que esos no son tan noticia como este accidente, y generan menos morbo y por tanto menos expectación y por tanto menos audiencia, que en el fondo es lo único que buscan estos pseudo-periodistas sin escrúpulos que manejan los medios de comunicación. Y ya no vergüenza sino asco, me da el ver como retuercen y exprimen día tras día los hechos, para encontrar fallos de seguridad, abusos laborales etc y justificar así el accidente. Da lo mismo que en treinta años sólo tengamos en este país dos o tres accidentes de avión de entre los miles de vuelos diarios que surcan nuestros cielos. Eso no importa, porque la gente (por no llamarlos otra cosa más animal) traga con todo y no se para a pensar sobre las cosas, y ahora cada vez que se enciende una bombilla en un avión a todo el mundo le entra el pánico y quiere bajarse para poner a caer de un burro a la compañía, a los mecánicos y a los pilotos, por caraduras, imprudentes etc. Debe de ser que cuando un avión se cae la tripulación no muere, y por eso les da igual la seguridad del aparato y son capaces de despegar de cualquier manera. Pero claro, esto la gente no se para a pensarlo, porque la gente hace mucho que no conjuga ese verbo todo lo que debería, para desgracia del género humano.