jueves, 24 de mayo de 2012

Así nos luce el pelo.

De oca a oca y tiro porque me toca, se suele decir en el archiconocido juego de mesa. Pues bien, en estos últimos días no puedo dejar de pensar que parece estemos inmersos en un gigantesto juego de la oca. Cada noticia que aparece es ir de sinvergüenza a sinvergüenza y así hasta acabar con nuestra paciencia. ¿Cómo si no, se puede calificar el hecho de que descubramos en un órgano de tan alta importancia como el CGPJ,  que su régimen interno no contempla la obligación de detallar los viajes por motivos de trabajo que se cargan a la cuenta de papá Estado?. Debe de ser que esos prohombres son todos tan éticos y tan cívicos, que hay que fiarse al ciento por ciento de su palabra, y si dicen que van doce veces a Marbella, por motivos de trabajo, y de jueves a domingo, es que eso es cierto, y no hacen otra cosa allí que trabajar y trabajar los pobrecitos. Que ya quisieran ellos irse a Valdetroncos de Arriba, allá en medio de las montañas, donde no hay ni agua corriente, pero que su trabajo les reclama en Marbella y en hoteles de cinco estrellas, qué le van a hacer, tienen que sufrir en silencio los rigores de su duro trabajo. 
A renglón seguido tenemos que escuchar que hay que privatizar la sanidad, para que funcione mejor y sea más eficiente. Normal, si lo público se deja que funcione con reglamentos como el del CGPJ, lo extraño es que quede un euro siquiera en las arcas del Estado. Eso sí, es mejor privatizar, para que la tajada la saquen nuestros amiguitos que poseen las empresas que van a recoger esas partidas que se van a privatizar, en lugar de endurecer el control del gasto del dinero público. Por supuesto, esto último no dejaría un euro en los bolsillos de nuestros amiguitos, y entonces ellos no nos harían regalitos a nosotros.
Y para coronar el pastel tenemos unas comunidades autónomas que de repente salen con unos balances de sus cuentas mucho peores de lo que hasta ahora estaban contando, y el señor ministro en vez de exigir responsabilidades, les da una palmadita en la espalda y les felicita por su ejercicio de transparencia sin parangón. ¿Y el resto de comunidades que siempre han mostrado sus números sin engañar a nadie y con ello aguantado carros y carretas de críticas? Sencillo. Que se jodan.



miércoles, 9 de mayo de 2012

Firmar a la española

Ayer en unos de los escasos momentos que dedico a ver la televisión en directo sin que sea una retransmisión deportiva (el resto de tiempo lo dedico a ver series grabadas), tuve la buena fortuna de encontrarme con un interesantísimo reportaje sobre la SGAE. En él se detallaban con todo lujo de detalles los desmanes llevados a cabo por dicha sociedad de autores y se abordaba todo esto después de la investigación policial y la detención de su presidente y del procedimiento judicial que sigue su curso. En una de las partes del programa, los reporteros iban uno por uno entrevistando a diferentes miembros de la directiva de dicha sociedad,conocidísimos artistas todos ellos, como Ramoncin, Mikel Erentxun, Victor Manuel ... y en un alarde de periodismo de altura (algo en vías de extinción, por desgracia, en los tiempos que corren), entregaban a dichas personas un pliego de copias de actas de juntas de la SGAE, en las que figuraban las firmas de toda la junta directiva, por tanto las suyas propias. Dignas de verse repetidas varias veces eran las caras de todos ellos cuando descubrieron, en varias de esas hojas, firmas suyas falsificadas. No daban crédito a lo que veían. Eso sí, pasado el instante de sorpresa llegaba el momento de las justificaciones, y en eso señoras y señores, somos campeones, no del mundo, ¡¡de la galaxia!!
Porque éste de la SGAE es sólo un ejemplo, sólo hay que abrir cualquier periódico o escuchar cualquier informativo para encontrar a alguien que ostente un cargo escudarse en que desconocía lo que firmaba, que no se había leído todo lo que firmaba ... siempre basándose en que confiaba en la labor de otros y bla bla bla. Palabrería barata para confundir al personal, porque, si no sabes del todo lo que estás firmando, ¿para qué firmas? y recíprocamente, si firmas algo a sabiendas de que no entiendes el 100% de lo que firmas, después cuando se demuestra que te la han metido doblada (como vulgarmente se dice), al menos admite tu error por firmar algo sin conocimiento total de lo que firmas y sus consecuencias y por supuesto paga por ello, que para eso es un cargo de responsabilidad el que ocupas y seguro que eso se nota en la remuneración del mismo.
Que seguro que a la hora de cobrar todo el mundo está presto y dispuesto ¿verdad?
Basta ya de botarates que están en los cargos directivos simplemente para figurar y cobrar la pasta sin hacer nada de nada. Basta de fantoches que rellenan puestos y cobran un montón de dinero sólo para dejarse manejar por los dos o tres delincuentes de turno. Tan culpable es el que comete un delito activamente, como aquel que tiene una responsabilidad y no la ejerce, porque es cómplice del primero por su pasividad. A ver si de una puñetera vez en este país nuestro la gente empieza a darse cuenta de esto. Difícil me parece, pero que no sea por no decirlo alto y claro.