jueves, 14 de enero de 2010

Haití

-- Mamá mamá, mira lo que le ha pasado al perro del barrio. Un árbol de los que arrastraron las inundaciones lo atrapó contra un montón de escombros y tiene las patas rotas y no puede moverse.

-- ¿Que perro del barrio Toñín?, ¿ese nido de pulgas enfermizo que vive vagabundeando todo el día por ahí, que duerme donde puede, come las migajas que alguien le tira málamente en una esquina de pascuas a ramos, y los fines de semana lo utilizan los pandilleros para atarle latas a la cola y hacer prácticas de tiro o de kárate o vete tu a saber?

-- Sí mamá, ese ese.

-- Ay Señor!! Pobrecito, pobrecito!! . Corre, vete a buscarlo mientras yo cojo la cartera, que lo vamos a llevar al veterinario para que le cure las patas y de la que pasamos por la carnicería le compramos un buen trozo de carne y unos huesos para que coma. Eso sí, luego lo dejas que se busque la vida como pueda por ahí ¿eh?, que bastantes cosas tenemos ya como para meter un chucho pulgoso de esos en casa.

-- Vale mami.

-- Ah ¿y cómo dices que se llama el perro? ¿porque tenía un nombre no?

-- Sí mami, se llama Haití.

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