martes, 9 de febrero de 2010

SUECO JOHANSSON


Supongo que no seré el único ser humano sobre la faz de la tierra que en algún momento de su vida se ha preguntado por los orígenes de algún grupo musical. ¿Quién no tiene la curiosidad, sana o insana, de saber como fue aquella primera actuación de ese grupo que hoy idolatran miles y miles de seguidores por todo el planeta?. ¿A quién no le gustaría haber estado allí?. Supongo que las respuestas a estas preguntas son bastante obvias.
Y por ello es también necesario describir en detalle lo sucedido en la noche del otro sábado. No hace falta que explicite la fecha, la historia se encargará de recordarla para siempre.
Puede que hubiera pasado un poco la media noche, o puede que estuviera a punto de llegar, lo que está claro es que todo comenzó a suceder en esa hora mágica que marca la frontera con el reino de los sueños. Esa frontera donde casi todos se quedan plantados para siempre, mirando al otro lado de la valla, y que sólo unos pocos son capaces de franquear para alcanzar el éxito: los elegidos.
Esos elegidos que en la antesala de su estreno son capaces de mimetizarse con el entorno como si con ellos no fuera la cosa. Que no se les caen los anillos por usar como camerino unos baños públicos, así sin más, conversando tranquilamente con la gente que por allí pululaba a esas horas de común incontinencia urinaria, mientras se ponían el traje de faena: una sencilla camiseta amarillo chillón, con tres mínimas coronas azules sobre el pectoral izquierdo, y el logotipo de la banda bien visible en la espalda: "sueco johansson".
Así ataviados atravesaron en unos pocos pasos el espacio que les separaba del escenario y ante la atónita mirada de los allí congregados se "subieron" al mismo.
Allí estaban. Los tres mosqueteros con sus guitarras. Al mando del grupo, como vocalista principal y líder acústico y espiritual: Rulo Johansson. A los coros y acompañando a la guitarra: Javi Johansson. Y en un estudiado segundo plano, dominando el ambiente con su estilizado bajo, el primer sueco de todos los suecos johanson, el hombre que posiblemente sin saberlo se trajo de la fría suecia esa precisión cuasi matemática para pulsar las cuerdas: Pep Johansson.
Y así, sin más, fieles a esa sencillez que siempre llevan por bandera, comenzaron a desgranar su repertorio musical. Sería inútil enumerar los temas que fueron sucediéndose a partir de ese momento. Es más, posiblemente nadie de los presentes sea capaz de recordar más que unos pocos, porque cuando se produce ese momento mágico de simbiosis entre músicos y espectadores, a menudo se olvidan los detalles en favor de lo más esencial: la sensación de haber asistido a algo único y tal vez irrepetible.
En qué momento llegó el delirio en esta primera parte del concierto es difícil de concretar, pero el resultado demoledor del ambiente creado por estos tres monstruos de las cuerdas fue tal, que los presentes no dudaron en mostrar su repentina, y desde entonces ya eterna, rendición al buen hacer de los johanson, abalanzándose en masa sobre el límite del escenario, y arrodillándose para corear las canciones e incluso tratar de rozar con la punta de sus dedos a los instigadores de su éxtasis.
Para colmo del delirio llegó la sorpresa de la noche, la aparición en el escenario del johansson gallego, Ramón, que acompañó a la banda con los delicados acordes de su gaita. Qué decir de la combinación de tan ancestral sonido con las aterciopeladas notas de las guitarras de los johansson, que además tuvieron el acierto de disminuir la contundencia de su directo en este punto del concierto, para que resaltara por encima de todo el maravilloso quejido que el músico gallego extraía con singular maestría de su instrumento.
Después vino la presentación de los músicos a cargo de Rulo Johansson, vitoreados todos por la concurrencia entre desgarradores punteos de Javi Johanson. Y el emotivo gesto de la banda agradeciendo la impresionante calidad del sonido al cuarto johansson, Gelu Johansson, quien había sudado de lo lindo horas antes para que nada quedase al azar y la tecnología estuviera cien por cien al servicio del talento de estos tremendos músicos.
Qué decir del siguiente tema, en el cual el inimitable Pep Johansson mostró que no solo el mástil de su bajo carece de secretos para él, sino que además se atreve con otros instrumentos, como esa pequeña joya del acompañamiento, tan poco usada en nuestro país dicho sea de paso, como es el huevo de arenilla. Con él deleitó a los presentes en un impresionante "solo" de introducción al siguiente tema de la banda. Logrando de paso, poner un nudo en la garganta de todos los que escuchábamos tan desgarradora sucesión de notas. Después, la voz ronca, sentida y acompasada de Rulo Johansson terminó de redondear un tema que a buen seguro pasará a convertirse un clásico de referencia para todos los seguidores del grupo.
Como colofón a esta orgía musical, los johanson, para deleite del entregado público, se dedicaron a hacer unas cuantas versiones de temas conocidos de otras bandas, que pasados por el tamiz de su talento interpretativo volvieron a recobrar, no sólo la actualidad sino también toda su fuerza y sentimiento. España volvió entonces a ganar a yugoslavia por veinte puntos arriba, y el agüita amarilla (como no), volvió a salir fuera de cada uno, para perderse debajo de todas la casas y llegar a todos los mares.
La atronadora ovación final al trío no dejó lugar a dudas. Aún ahora, pasados unos días, pone la carne de gallina el recordar la atmósfera que fueron capaces de generar, y cómo el público correspondió con su participación durante todo el concierto, para despedirlos después como auténticos ídolos.
Creo que hablo en nombre de todos los presentes, cuando digo que cada uno de los que allí estuvimos tenemos guardado en un sitio muy especial esos momentos vividos. Porque, llegarán discos de todos los metales, giras de todos los colores, macroconciertos en todos los estadio, pero esta vez sí, esta vez nosotros sí que podremos decir, que el primer día, en la primera actuación, estuvimos allí.

7 comentarios:

  1. jua jua jua... cualquiera que lea esto pensara que somos una banda de verdad y todo!!!

    La verdad es que me encanta que esto haya servido para que lo pasaseis bien el sabado. con el tiemo y una caña llegaremos a dominar esto un pocomejor, y el mago de las ecualizaciones tocará uan bateria de verdad y no una secuenciada. Entonces podremos empezar a miraros por encima del hombro un poco

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  2. Para entonces las críticas serán menos benévolas jejeje

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  3. en serio, gracias por la acogida. Ya imaginabamos que lo de añadir musica en vivo iba a ser muy buena idea, pese a que estabamos (estamos) muy verdes todavia. Salvo Rulo, que sabe latín

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  4. Pep, lo que pasa es que en el fondo os apreciamos. Nos encanta que nuestros amigos nos deleiten con "clown shows" de vez en cuando. Y, como es lógico, nosotros no podemos defraudaros cuando así sucede.

    Espero que Sueco Johansson mejore lo suficiente como para poder hacer con debida pleitesía un concierto simbólico tributo homenaje a los verdaderos inspiradores de toda esta patraña: los Antonio Manero Expiriens.

    Hasta entonces os llevaré en mi corazón. Después os alabaré como a semidioses.

    Por cierto Charli, tu crónica me apesta a plagio de una que le hicieron a El Koala en Teleprograma.

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  5. Huy, no suena muy bien eso de Teleprograma jejeje pero bueno, puedo jurar y perjurar que plagio no lo es ni por el forro ... imitación de una reseña de un concierto cualquiera, pues eso por supuesto jejeje

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  6. Hola soy Ramonc... estoooo Juanín. ¿Me puedes pasar la lista de las canciones que se tocaron? Si me gustan igual.... ehhhh.... os llamo para una fiesta que voy a montar. Si, eso.

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  7. Rulo Johansson aka Swedish Rulo14 de febrero de 2010, 18:23

    No se podría haber descrito mejor. Mirandolo con tan buenos ojos da gusto. Gracias, yo también estuve allí.

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