miércoles, 21 de enero de 2009

Gaza, la parte oscura del ser humano

Lo primero un saludo en el nuevo año a los cientos de miles de millones de seguidores de este blog (ya se que me he pasado exactamente en cientos de miles de millones en mi estimación de seguidores, pero hay que empezar con fuerza el año). Dicen que hay que empezar el año con buenas intenciones, y mirad como me encuentro, a día 21 de enero y sin haber escrito ninguna entrada en el blog, esperemos que no se convierta en costumbre tan poca actualización.
Y bueno, tras estas formalidades para recibir al año 2009, ¿con qué podemos empezar a repartir limones en este año recién nacido?, pues hay varias opciones, como siempre, pero voy a quedarme con una de ellas pues llevo días y días esperando para escribir algo acerca del tema y no quería hacerlo hasta que no estuviera "cerrado" y pongo las comillas, porque todo el mundo entiende que este tema está muy lejos de cerrarse definitivamente.
Gaza, un nombre tristemente repetido en estos comienzos de año, y que a buen seguro dentro de poco será un nombre tristemente olvidado, hasta que la rueda vuelva a girar y de nuevo esté en boca de todos, es lo que lleva ocurriendo años y años, y nada indica que vaya a cambiar.
No voy a entrar en juicios de valor acerca del conflicto, ni mucho menos a defender quién tiene razón y quien no, quien es culpable y quién víctima en él, porque después de tantos acontecimientos sucedidos es difícil seguir el hilo de los sucesos y la razón de unos y de otros a buen seguro se perdió hace mucho tiempo ya en alguno de los vericuetos vitales por los que ha pasado la franja de Gaza en toda su reciente historia.
Mi única pretensión es llamar la atención sobre algo que particularmente me sobrecoge, y que afecta al genero humano en su totalidad como especie viva que es. Si nos olvidamos del reciente conflicto armado y de los anteriores habidos, ¿en qué se puede resumir la situación de la franja de Gaza?, a grandes rasgos yo lo resumiría como una franja de terreno sobrehabitada por un grupo de gente (los palestinos) con una etnia y una religión predominantes, y rodeada en su mayor parte por un país llamado Israel, con otra etnia y otra religión predominantes. Esta franja de terreno tiene bloqueadas sus fronteras por Israel, que a la postre controla (o al menos lo intenta) en su mayor parte todo lo que entra y sale de ella, ya sean bienes o personas. Las condiciones de vida en la franja obviamente son deficientes y siempre están a expensas de que un bloqueo más estricto de sus fronteras o el cierre de las mismas les deje sin los mínimos servicios necesarios para una vida digna.
Y aquí es el punto en el que quiero llamar la atención. ¿A qué recuerda, aunque sea lejanamente, esta situación? No se a ustedes, pero yo no puedo dejar de pensar en los guetos de la segunda guerra mundial. Sin hacer comparaciones ni ponderaciones, simplemente yo creo que hoy en día es lo más parecido a un gueto que existe. Y esta es la gran tristeza, porque todos recordamos quienes estaban durante la segunda guerra mundial hacinados, acosados y malviviendo en los guetos. Los judíos. Esos que ahora tienen un estado llamado Israel. Esos que salvando las distancias y todas las comparaciones que se quieran hacer, están hoy en día sometiendo a otros a algo parecido a lo que les sometieron a ellos hace sesenta años.
¿Cómo un pueblo que fue sometido a tales vejaciones, que incluso sufrió un intento de exterminio, es capaz ahora de justificar desde el otro lado el hacer lo mismo a otros seres humanos?
La única respuesta que se me ocurre es que así es la raza humana, capaz de lo mejor y de lo peor. Y en este caso por desgracia se muestra muy claramente nuestra parte oscura.

1 comentario:

  1. EL ser humano es muy injusto mucha gente muere de hambre y otros votan los alientos, dedican sumas asombrozas en las guerras mientras eso recursos pueden ir diriguidos a los mas necesitados, me duela la pobreza y la insensibilidad de hombre, hay que despertar.

    ResponderEliminar