viernes, 4 de julio de 2008

Nunca lo hubiera creido

Hoy, de camino al trabajo, estaba esperando, como casi todos los días, a que el semáforo se pusiera en verde para cruzar una de esas calles principales de las ciudades, de esas de tres carriles y dirección única. En esto veo un vehículo que se desvía de su carril y se acerca al vado que hay al lado del semáforo (vado perteneciente a un establecimiento hotelero). Se detiene, y del vehículo se baja el conductor, un hombre normal, de mediana edad, y sale caminando tranquilamente por la acera. Inconscientemente mi primer pensamiento fue una reflexión acerca de si sería alguien que iba a hacer una gestión ultrarrapida, o el típico cara dura que deja el coche en cualquier sitio, tarda lo que le da la gana y encima que nadie le diga nada porque el que está lleno de razón es él. Sin embargo, cual no sería mi asombro cuando veo que el individuo en cuestión se detiene en la esquina, toma uno de esos periódicos que legiones de chavales con chaleco regalan cada mañana y se vuelve al coche, arranca y se reincorpora a la circulación. Inaudito.
Es entendible que cuando vas por la acera y el chico o la chica de turno te abordan con el periódico lo tomes por no hacerles un feo, al fin y al cabo su dinerillo se ganarán con esa actividad y luego seimpre puedes depositarlo en cualquier contenedor o papelera, o incluso echarle una ojeada por encima en cualquier nueva espera semafórica. Pero detener el coche para ir voluntariamente a por un ejemplar, de verdad que nunca se me hubiera ocurrido que alguien podría hacerlo.
Todo esto me ha generado una duda bastante angustiosa, ¿habrá gente que le de credibilidad a la sarta de pseudo-noticias manipuladas y sensacionalistas que a diario vienen en esos periódicos?.
Lo confieso, me da miedo la respuesta.

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