jueves, 16 de abril de 2015

C42. A alguien le debemos dar las gracias.

Se acerca el final del camino. Del largo camino que nos ha traído hasta aquí, a pocos días de la carrera. Hace meses que empezamos los entrenamientos, pero aún más meses desde que nos planteamos la idea de hacer la carrera. Ahora cada uno de nosotros sabe lo que supone preparar una distancia como la maratón. El esfuerzo no sólo ya de superar cada día de entrenamiento, sino incluso de buscar esos días en cada semana, porque no siempre es fácil compaginar las obligaciones con los entrenamientos, que al fin y al cabo en nuestro caso no son otra cosa que tiempo de ocio, (no nos ganamos la vida con eso obviamente, muy mal nos iría de tener que hacerlo jajaja). Cada cual es un mundo y en cada mundo uno tiene sus tareas, sus obligaciones, sus responsabilidades, sus horarios, y lo que es más importante, su entorno. Cualquier cosa que te afecte a ti, inevitablemente en mayor o menor medida va a afectar a tu entorno. Y por mucho empeño que pongamos en evitarlo, salir cuatro días a la semana a entrenar, durante meses, va a afectar en algo a tu entorno. 

Aunque salgas a entrenar de noche, con los niños ya bañados y la cena en el plato ... alguien tiene que acostarlos. 
Aunque salgas a entrenar los sábados y los domingos a las ocho de la mañana cuando todos duermen, a la vuelta están los niños desayunando ... alguien tiene que levantarlos ... alguien tiene que preparar el desayuno. 
Aunque sólo haya seis o siete tiradas largas, te van a llevar cerca de 3 horas cada una ... alguien tiene que atender a los niños ese tiempo.
Por eso, cuando tu aceptas el reto de preparar una carrera de este estilo, estás también hipotecando en parte a otras personas ... porque por mucho que quieras, siempre habrá alguna cosa por mínima que sea que vas a tener que dejar de hacer para poder entrenar ... alguien va a tener que hacerla en tu lugar.

Como se suele decir, lo que por sabido se calla, por callado se olvida. Y yo no quiero que esto caiga en el olvido ... alguien no lo merece.

Cada uno tiene su alguien. El  mío es femenino y singular y desde aquí le doy las GRACIAS por hacerme más fáciles todos estos meses, por no poner nunca una mala cara cuando tenía que irme para entrenar y por animarme durante todo este tiempo.
GRACIAS por venir conmigo todo el camino hasta la línea de salida. 
El domingo te encontraré en la línea de META para dártelas de nuevo.

PD: dedicado a todas las alguien de los corredores.

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